Tienes una lista de tareas pendientes. Sabes que tienes que hacerlas. Quieres hacerlas. Te sientas frente al ordenador o te quedas de pie en medio del salón mirando el desorden, y te gritas internamente: “¡Muévete! ¡Hazlo de una vez!”. Pero tu cuerpo no responde. Pasan las horas, la culpa crece, y al final del día te vas a la cama sintiéndote la persona más perezosa e improductiva del mundo.
Si esta escena es la banda sonora de tu vida, necesito que leas esto: No es pereza. Es disfunción ejecutiva. Y es el síntoma más incomprendido del TDAH en mujeres.
El mito del “niño inquieto” vs. la “mujer agotada”
Históricamente, el TDAH se ha diagnosticado pensando en un niño de 7 años que no puede quedarse quieto en la silla, interrumpe en clase y corre por los pasillos. Pero en las mujeres adultas, la hiperactividad a menudo no es física, es mental.
Tu cuerpo puede estar quieto en el sofá, pero tu mente es una autopista con 50 pestañas abiertas a la vez: la lista de la compra, esa conversación de hace 3 años, la canción que no se te va de la cabeza, el email que no enviaste y la ansiedad por el futuro. Ese ruido interno constante es agotador. Y cuando el cerebro no tiene suficiente dopamina para filtrar y priorizar, entra en colapso.
La “Parálisis TDAH”: Cuando querer no es poder
Lo que la sociedad (y quizás tu familia o pareja) llama “vagancia” es, en realidad, un fallo en las funciones ejecutivas del cerebro. El TDAH es, fundamentalmente, un trastorno de la regulación de la atención y la motivación.
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La pereza es una elección: Decides no hacer algo porque prefieres descansar y disfrutas de ese descanso.
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La parálisis TDAH es una tortura: Quieres desesperadamente hacer la tarea, sufres ansiedad por no estar haciéndola, pero tu cerebro no encuentra la “llave de arranque” para iniciar la acción.
Esto genera un ciclo de vergüenza tóxica. Nos llamamos a nosotras mismas “inútiles” o “caóticas”, cuando en realidad estamos luchando contra una neurobiología que nos juega a la contra.
El Masking en el TDAH: La falsa perfección
Al igual que en el autismo, las mujeres con TDAH somos expertas en camuflar nuestros síntomas, pero el coste es altísimo. Muchas mujeres con TDAH no diagnosticado son perfeccionistas extremas. ¿Por qué? Porque es su mecanismo de defensa para que nadie descubra su “caos” interno.
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Llegas media hora antes a todo por pánico a llegar tarde (ceguera del tiempo).
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Anotas obsesivamente todo porque no confías en tu memoria de trabajo.
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Trabajas el doble de horas para compensar los momentos de desconexión.
Desde fuera pareces funcional, incluso exitosa. Por dentro, vives con el miedo constante a que “se te caiga el castillo de naipes”. Este sobreesfuerzo continuo lleva, inevitablemente, a la ansiedad y al burnout.
Disforia Sensible al Rechazo (RSD): El dolor emocional
Además de la atención, el TDAH afecta la regulación emocional. Muchas mujeres experimentamos lo que se conoce como Disforia Sensible al Rechazo (RSD). Una crítica menor, una mirada de desaprobación o un mensaje sin contestar pueden desencadenar un dolor físico intenso y una sensación de “no valgo para nada”.
No eres dramática. Tu cerebro TDAH no tiene el “freno” emocional que tienen los neurotípicos para moderar esa reacción.
Un diagnóstico que libera
Entender que tu cerebro funciona diferente no es una excusa; es el mapa que necesitas para dejar de perderte.
El tratamiento del TDAH en adultas no consiste en “esforzarse más” (porque ya te esfuerzas demasiado), sino en funcionar diferente. Consiste en trabajar con tu cerebro, no contra él: entender tus ciclos de dopamina, usar sistemas de organización externos y, sobre todo, sanar la herida de la autoestima tras años de creer que eras “vaga”.
No necesitas más fuerza de voluntad. Necesitas autocompasión y las herramientas correctas.
Biblografía
Este enfoque se apoya en la literatura clínica sobre las diferencias de género en el TDAH y la función ejecutiva:
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Barkley, R. A. (2012). Executive Functions: What They Are, How They Work, and Why They Evolved. (La biblia sobre la disfunción ejecutiva y la “no pereza”).
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Hinshaw, S. P., et al. (2021). ADHD in girls and women: a call to action regarding diagnosis, treatment, and stigma. (Sobre el estigma y el infradiagnóstico).
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Kooij, J. J. S., et al. (2019). European consensus statement on diagnosis and treatment of adult ADHD. (Evidencia sobre la presentación en adultos).
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Young, S., et al. (2020). Females with ADHD: An expert consensus statement taking a lifespan approach. BMC Psychiatry. (Diferencias hormonales y de presentación en mujeres).
